sábado, febrero 03, 2007

AUSENTE

Ayer tenía que salir con unas amigas pero faltando como 5 minutos para encontrarnos llamaron para decirme que no podíamos encontrarnos, en fin ya estaba en la calle asi que me fui a pasear por el centro de sucre... mucho no hay de interesante, mientras caminaba por la plazuela San Francisco vi una Feria de libros así que me acerqué con la esperanza de encontrar algo interesante y bueno si encontre muchas cosas que quería desde hace tiempo, como los libros de Tristán Marof de los cuales encontré todos, pero había uno que es el más difícil de conseguir, por lo menos en la edición orginal, "La Ilustre Ciudad, o historia de los badulaques", un libro que leí cuando estaba en colegio y que cambio toda la visión de mi ciudad, tal vez leerla me afecto un poco al tomar la decisión de salir de esta colmena llamada Sucre, me alegró un montón encontrarla y prometí al vendedor volver por el libro otro día, me acerqué a otro puesto y compré otro libro que dejaré en suspenso hasta que lo termine, seguí mi camino a ningún lugar y pasé por la plaza que se llena de chicos "carnavalenado", y sucede lo mismo en casi todas la calles, nada interesante, es mas estaba tan aburrida que no quise volver a mi casa ese rato...seguí caminando, fui a la calle Nicolás Ortíz recien "remodelada"(ensancharon las aceras), la calle donde estan casi todos los boliches en la ciudad, y entré al Bibliocafé Concert, lindo lugar un poco mas ruidoso que el otro bibliocafé(se encuentran uno a lado del otro), saludé al dueño y tomé un capuccino, saqué mi libro, y cuando me dí cuenta eran las 8 de la noche, yo había salido de mi casa hace mucho ya, así que pagé lo consumido y salí con destino al hogar; supuse que ya no encontraría el micro que me acerca a mi casa asi que decidí caminar, todavía en la esquina de la Nicolás Ortíz me acorde una anécdota de este personaje Sucrense tan peculiar.
Mi papá dice que la calle no se llama a partir de él, sino mas bien por su papá, un médico muy reconocido y bueno de la ciudad.
Yo me refiero a Nicolás Ortiz Pacheco, no se dejen llevar por su apellido materno, que por lo que leí de él no creo que fuera muy apegado a esas cosas.
Borracho de profesión y poeta por necedad, era conocido en las noches bohemias de sucre, de ahí que supuse que se hacía honor a su nombre con la calle más bohemia de la ciudad, pero en fin la anécdota va mas o menos así:

Resulta que un señor de abolengo en la ciudad de sucre iba caminando por la plazuela Zudañez y un niño se le acerca y pregunta "disculpe señor, que hora tiene?", el señor revisa su reloj y responde "son las 10 para 8", entonces el chico se prepara con una sonrisa pícara y dice "entonces las 8 en punto me besa el poto" y larga a correr.
El señor todo indignado empieza a correr detras del niño y se encuentra en la esquina con Don Nicolasito, este todo asustado por ver a su amigo correr, lo detiene y le preguntá porqué corría; este le cuenta lo sucedido y don Nicolasito se fija la hora en su reloj y le responde "Pero no te preocupes hermano todavía faltan diez minutos".

Con una sonrisa en los labios llego a casa y subo a mi cuarto a dormir, un viernes extraño, pero lindo

3 comentarios:

Vero Vero dijo...

Que buena anécdota!!!!! súper original.

Son los mejores viernes, extraño los viernes así...

Un abrazo.

INSMONIO dijo...

estupendo saber q aun hay espacio para esos sueños... gracias por aparecer en la red

Anónimo dijo...

Toni:
A propósito de Nicolas Ortiz Pacheco, existe una anécdota del tiempo en el que estuvo privado de poder beber, a lo que el decía a sus visitantes ilustres, que "estaba haciendo una vida colonial".
-¿Dices eso por la tranquilidad de que gozas en este lugar?
- No. Quiero decir que ahora solo bebo agua de colonia.
(Del Libro, "Anécdotas de Nicolas Ortiz Pacheco, por Carlos castañon barrientos, Isla 1980)

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